Una película que nos hace reflexionar sobre lo básico de la vida  

Aunque nosotros nos empecinemos en encarecer la felicidad, pensando que tener carro último modelo o brindarle el juguete más costoso a nuestros hijos hará que los destellos de la dicha reinen en nuestra familias; debo decir que ser feliz, cuesta poco dinero, pero implica trabajo de todos los días. 
 

Este fin de semana nos vimos en pre-estreno Los Superhéroes. Una historia en la que se refleja que lo material no nos lleva a la felicidad. Una película dulce pero poco desarrollada.

Sinopsis

En un parque temático, Sam y sus amigos con súper poderes deben enfrentarse a una aventura disparatada para frenar a un súper villano, Oscar. En el desfile de los enamorados, Sam y sus amigos se encuentran con un ejército de robots controlados por Óscar.
Sam está locamente enamorado de Sue y quiere casarse con ella. El joven ha comprado el anillo y lo ha planeado todo para que su historia de amor sea perfecta. 
Los Superhéroes es una película de animación coreana dirigida por Kyung Ho Lee  y Wonjae Lee.

La felicidad en los niños es simple, para nosotros también lo debería ser

Como les dije, creo que la felicidad está lejos de cuantas cosas tengamos. Y en los niños esto se evidencia desde siempre: para un recién nacido no es relevante qué marca de cobija tenga, para él lo importante es contar con el cuidado de sus padres, sentir el aroma de su madre cerca, estar calientito, limpio o recibir la alimentación a tiempo. Para un recién nacido, eso es felicidad. 
A medida que pasa el tiempo y su desarrollo avanza, la felicidad se refleja en la ilusión, en el deseo y en lo que él hace para conseguir lo que quiere, por ejemplo: si nuestro niño se siente preparado para soltarnos la mano y dar sus primeros pasos, lo hará porque confía y sabe que estamos ahí para sostenerlo  si lo necesita. En eso radica su felicidad, es estar seguro, en sentirse amado.

¿Cómo enseñar a ser felices?

Los Superhéroes inicia con un flashback muy tierno que muestra a Sam de corta edad, queriendo darle a Sue un anillo de lata de soda como muestra de su compromiso. Pero inmediatamente se acaba la magia cuando aparece la tía de Sue, diciéndole al pobre enamorado que “los grandes hombres dan grandes anillos”
Así nos suele suceder a nosotros, sin querer, damos mensajes errados a nuestros niños. Les decimos con nuestros actos que poseer muchas cosas nos lleva a la felicidad y olvidamos que ser feliz, así como tener miedo, compartir o ser agresivo, también se aprende y se hereda desde temprana edad. Los niños aprenden a ser felices cuando su entorno es feliz. 
Pero cuidado, no se trata de aparentar que estamos felices, nuestros retoños todo lo perciben y sabrán que “algo pasa”.
No digo que no podemos permitirnos expresar nuestras emociones. A lo que me refiero, es a hacerlo a tiempo y gozar de los detalles simples de la vida: abracemos más a nuestros seres queridos, comamos lo que nos gusta, tomémonos esa bebida caliente que tantos nos reconforta, mirémonos más a los ojos, seamos agradecidos, no nos comparemos y reconozcamos que las palabras tienen poder.
Les confieso que en la película no encontré una frase que me haya cautivado, pero destaco la de Sam: “Es hora de ser héroe, haz lo correcto”
Si se animan a verla, ya saben, me cuentan qué tal les pareció.
*** (Spoiler) ***   ¡Yo disfrute la pedida de mano y recordé mi propia historia! Se me aguó el ojo y todo.