Una película que nos invita a ver más allá de lo urgente

¿Cuántas veces hemos sentido que ya no podemos más, qué merecemos más de lo que tenemos y que la vida no nos trata como quisiéramos?

De eso se trata Lino, una aventura de 7 vidas, de un joven inconforme con su vida, que desde niño ha tenido que sentir en carne propia el acoso de sus pares crueles y que creció con la idea de “tener mala suerte”, sin detenerse a pensar qué lo hace realmente feliz y cómo hacer eso posible.

La película brasilera, dirigida por Rafael Ribas, es una apuesta ambiciosa por estar a la par de las producciones animadas estadounidenses. Y Pese a que el guion se queda corto, la parte técnica está al nivel de cualquier película norteamericana.
Esto ni hablar del mensaje que deja en nuestros niños, para quienes la fantasía de la película se halla en el particular nudo de la historia y a quienes cautiva desde la primera escena.

Sinopsis

Lino trabaja como animador de fiestas infantiles, pero es muy infeliz ya que no puede soportar, cómo los niños se burlan de él por trabajar disfrazado de un enorme gato. Determinado a cambiar su vida, Lino visita a un mago para tratar de mejorar su suerte, pero algo sale mal y Lino despierta convertido en un gato gigante. Ahora deberá encontrar la manera de pasar desapercibido (ya que la gente suele huir de un gato gigante), mientras que encuentra la manera de volver a ser humano.

Lo urgente no es lo importante

Cuando empezó la peli me dio mucho pesar con el pobre Lino, pero cada que avanzaba la historia me provocaba decirle: “oiga espabile y cambie de actitud, ya deje de compararse con el vecino y si no está feliz ahí, pues cambié de lugar, mejore su entorno, rodéese de personas que le aporten…”

Ahora, si les pregunto ¿qué es lo más importante en sus vidas? De seguro me responderán lo mismo: Mi familia, estar con ellos y ser feliz a su lado. Pero si les digo ¿Qué es lo urgente en sus vidas? Me responderán un sin número de “obligaciones” y pendientes que hacen a lo importante pasar a un segundo plano y quizá sentirnos tan agobiado como Lino. 

Tras ver la peli, salí con la idea de decirle a Jake que se ocupe de lo importante y nos deje lo urgente a nosotros, pero luego entendí que la enseñanza debe ser para todos por igual, y que para criarlo con la idea de prestar atención a lo importante, debe verme a mí y a su padre en la práctica constante y equilibrada de ocuparnos en lo que nos haga felices.

Cambiar los peros por los porqués

A veces vamos por el mundo inventando cada “pero” que se nos atraviesa: “Pero tengo mucho trabajo, pero no quiero madrugar, pero ya se hizo tarde, pero no tiene arreglo… pero… Y nos olvidamos de encontrar el porqué de cada momento. ¿Y si mejor escarbamos en nuestro corazón, nos detenemos a pensar cuál es la razón de estar justo ahí, donde el universo nos dejó?  

¿Y si mejor dejamos de pensar en las cosas que nos faltan? Tener un carro último modelo, una cama gigante o un televisor de pared a pared no son garantía de vivir plenamente. Pero salir a trotar, respirar aire puro, mirar los ojos de nuestros hijos al darles las buenas noches, verles sus caras de satisfacción tras una tarde de juego sin interrupciones, sentir el agua por más tiempo en la espalda mientras nos duchamos, o salir con la pareja a ver esa película que él solo soporta porque sabe que a ti te encanta y ser consientes de la satisfacción que esto nos da, podría ser garantía de estar feliz y trasmitirle ese sentimiento a nuestros hijos.

Bonito día gente bonita. Busquen en sus corazones los porqué, de seguro ahí los hallarán. Esta fue una reflexión de mi inconsciente, debe ser que mi cerebro la estaba buscando y no lograba descubrirla. Por experiencia les digo que las respuestas siempre están en nuestro interior.

Si van a ver la peli, avísenme cómo les fue.