Guapis es un valiente llamado de atención a los padres de familia.

A principios de septiembre, a mi radar llegó una película que causaba mucha polémica por tratarse de niñas que querían verse como mujeres en un concurso de baile. Hablo de Guapis o en inglés Cuties.

Habían imágenes de indignación en la web, por la forma en que Netflix publicitaba Guapis, dirigida por la francesa Maïmouna Doucouré.

Lo primero y único que leí de la cuenta de Instagram de uno de los psicólogos que sigo, fue la republicación de un post de una exreina: “Como mujer y como madre fue bastante incomodo ver la película a lado de mi esposo”.

Del post lo más alarmante era decir que la película resultaba un “deleite para los pedófilos”. Solo leerlo me causó escalofríos y decidí ponerla en mis pendientes, porque no concebía que Netflix produjera una película llamada Guapis con estas intenciones.

Debo confesar que vi Guapis sin la compañía de mi esposo, ¡lo admito! erróneamente me deje influenciar, pero vale la pena verla en compañía, analizarla – la responsabilidad es de los dos, no solo de uno – y pausar las veces necesarias para sentar los puntos de vista de cada uno. Como siempre digo: eso es lo bueno de las plataformas, puedes parar, retroceder y continuar.

reseña guapisSinopsis

Inicialmente la sinopsis de Guapis en Netflix rezaba: “Amy, de 11 años, se queda fascinada con un grupo de baile de twerking. Queriendo entrar en el grupo, comienza a explorar su feminidad, desafiando las tradiciones de su familia”.

Luego tras tanto alboroto, el gigante de streaming cambió su descripción, ahora aparece así: “Amy tiene once y quiere unirse a un grupo de chicas de su edad que bailan en competencias, así que empieza a desafiar a su familia conservadora.”

¿Qué cambio? Ya no dice twerking, ni feminidad. Pero la película Guapis, sigue siendo la misma, un llamado de atención a los padres de familia quienes en su afán por tapar el sol con un dedo se quejan por sexualizar a un grupo de niñas, abandonadas  a su suerte por padres que están ahogados en sus propias emociones.

La soledad en los niños no debe ser admitida

Los niños deben tener un acompañamiento constante. Ellos deben saber hasta su entendimiento, lo que sucede con sus padres. Nuestro compromiso como cuidadores es ofrecer orientación en todo momento.

El personaje principal de Guapis es Amy, una niña cuya familia musulmana llega a Paris, se enfrenta a la soledad – su principal enemigo – y a las intenciones de encajar en un grupo de preadolescentes que quieren ganar un concurso de baile.

Aquí van los spoilers – En medio de esos deseos de encajar y tras enterarse de los cambios que su familia tendrá por las decisiones de su padre, la protagonista de Guapis, inicia una batalla por sobresalir y ser parte de  un grupo que se mueve entre redes sociales y bailes eróticos.

Reseña de Guapis

Como es de esperar, Amy no tiene teléfono móvil, tampoco sabe bailar, pero roba un celular y se abre paso aprendiendo formas de bailar inapropiados para su edad. En otra palabras: en medio de su soledad la niña abre un perfil en Instagram, postea fotos suyas, busca bailes eróticos, aprende algunos pasos y se los enseña a sus compañeras. Fin del spoiler

Luego se desencadenan múltiples sucesos en los que Amy trata de utilizar su forma erótica de bailar para persuadir a algunos adultos y comete una gran imprudencia en su perfil de Instagram. A esto se le suma que su familia sin explicación alguna, la obliga a seguir las costumbres musulmanas.

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¿Vale la pena vetar o castigar a Netflix y su directora por Guapis?

resña guapisEs cierto que las últimas imágenes del baile sexual de Guapis no son necesarias. Suficiente con ver primeros planos de niñas con rostros de adultas, para ver primerísimos planos de sus cuerpos.

Pero por lo demás, siento que Guapis es hermosa y plasma el sentir de muchos niños abandonados a la suerte de las redes sociales porque está de moda, sin importar la edad, pertenecer a ellas.

Ahora vuelvo al post con el que inicié mi escrito y me pregunto: ¿si en lugar de satanizar una película, erradicamos los prejuicios, salimos de la burbuja y reconocemos que muchos niños están a merced de personas interesadas en hacerles daño, incluso hasta sus propios padres que pueden llegar a publicar en Instagram fotos de ellos desnudos en una bañera, quedando al acecho de personas inmorales.

Así pues querido lector, el ejemplo viene desde casa, no podemos estar predicando para luego hacer lo contrario.

Después de haber escrito lo anterior, me encontré con un “live” de Enara Amarillo. Una opinión con la que coincido totalmente porque parte de su conclusión es que los niños no deben tener redes sociales.

Bonito día gente bonita. Si ya te viste Guapis, te leo aquí abajo, si no también! Cuéntame tus razones, dialoguemos…