Una película de niñas, hecha para criar niños empáticos y perceptivos al entorno feminista

A las salas de cine llega Frozen 2, una historia que destila colores pastel, humor bonito por doquier; basada en varios porqués sin resolver que dejó Frozen: Una Aventura Congelada, hace 6 años.

¡Así es! 6 años esperando con qué nos salía esta secuela. Sin embargo, después de ver su antecesora, la pregunta que más me rondaba era: “Ya contaron todo sobre Elsa y Anna, ¿qué más puede pasar?” Pues bien, Frozen 2 lleva a los personajes a descubrir sus raíces, principalmente la causa de los poderes de Elsa.

Sinopsis

La reina Elsa, su hermana Anna, Kristoff, Olaf y Sven se embarcan en un nuevo viaje al interior del bosque para descubrir la verdad sobre un antiguo misterio de su reino.

Del equipo ganador del Óscar®, los directores Jennifer Lee y Chris Buck y el productor Peter Del Vecho; y la música de los compositores Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez, ganadores del premio de la Academia, llega Frozen 2, la nueva película animada de Disney que nos saca una que otra lágrima.

Crecer y adaptarse

Frozen 2 parece más un musical marcado por actos, en donde cada escena principal está seguida por una canción y hasta a Sven, se le permite entonar sus propios sentimientos.

Pese a que no irradia el mismo poder que su antecesora, en Frozen 2, cada canción nos indica que los personajes están creciendo. La manera en la que lo hacen resulta emotiva pues como espectadora, se siente el dolor de aceptar los cambios y adaptarse a ellos.

«Sabes Anna, encontré algo que no cambia: el amor»  Olaf

Anna por ejemplo, decide desechar la desesperación y se queda con el optimismo, para darle un giro emocional a esta historia llena de contrastes. Kristoff por su parte, empeñado en dar un paso adelante, se muestra sincero e incondicional ante una Anna decidida.

Niñas empoderadas y los niños, ¡también!

Está claro que la película es una oda al empoderamiento femenino, pero también es un grandioso espacio para enseñar a nuestro hijos varones que cantar, bailar, llorar y dejar salir sus sentimientos a flote, está bien.

En Frozen 2, el mensaje es alentador: seguir el ejemplo de Kristoff, vincular a los niños en la cooperación, la empatía y alabarles la diligencia como uno de sus super poderes.

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Los padres de niños debemos prepararlos para ser lo que quieran: profesores, bailarines, cocineros, padres dedicados e incluso, alentarlos a que no pierdan esa energía que los caracteriza, siempre y cuando respeten y se hagan respetar.

Criar en la igualdad a niños seguros, amables y libres, es criar niños felices

A través de Frozen 2 se puede enseñar que lo importante en la vida no es ejercer roles preestablecidos, sino luchar por lo que nos hace realmente felices. Es verdad que la película está enmarcada en momentos sombríos y tristes, pero también es cierto que dependiendo del enfoque que le demos a la película, podemos interiorizar en nuestros hijos el valor de vivir en igualdad.

Así las cosas: si a tu hijo le apasiona cocinar y a tu hija ser piloto de carreras, pues hazlos sentir seguros, aliéntalos a seguir sus sueños. Porque así se empeñarán en conseguir su felicidad.

Enseñemos a mostrar fortaleza cuando de reconocer sus emociones se trate. Demostremos afecto, brindemos los cuidados que necesitan para que los repliquen con sus semejantes; demos las bases para que sean críticos ante cualquier injusticia y brindémosle seguridad, a niños y niñas por igual, para que sean libres a la hora se perseguir su pasión.

Bonito día gente bonita, pásense por las salas de cine con sus retoños mayores a 5 años y disfruten cada mensaje de Frozen 2. Encuentren su propia reflexión, quédense con lo especial de cada personaje; abracen a ese Olaf que guardan en su interior. Y bueno, cuéntenme sí se animan a verla.