Una película que nos enseña a ver lo bonito en lo humano

Un hijo es un tesoro. Y como tesoro lo guardamos, para que nadie lo toque, lo mire, le haga daño. Pero, ¿qué pasa cuando él sale de la burbuja en la que queremos tenerlo hasta que cumpla 40 y llega a su primer día de colegio?
 

Llegan los temores, quisiéramos tener un lente omnisciente y poder “salvarlo” de todo lo que intente lastimarlo. Así que como no tengo este don, en casa nos esforzamos por brindarle las herramientas para que crezca en el amor y desarrolle su autoestima.
Les confieso que yo fui acosada, no en mi colegio, sino por personas cercanas que se burlaban por mi abundante cabello o por ser demasiado delgada, y claramente sufría en silencio porque mis cuidadores no le veían problema a estas burlas. 
Sin embargo, a medida que iba pasando el tiempo, descubrí que ese tipo de comentarios debían ser objetados y decidí enfrentarlos y comentarlos a personas cercanas como mis tías,  que me valoraron y me hicieron entender que la autoestima debía prevalecer por encima de cualquier maltrato verbal.
¿Por qué les cuento esto? Este fin de semana mi esposo y yo, vimos en exclusiva, la película Extraordinario (su título original en inglés es Wonder y está basada en el best seller de R.J. Palacio).
Relata la historia de August “Auggie” Pullman, un niño de 10 años que a pesar de sus deformaciones faciales y tras haber recibido escolarización en casa, su familia decide que es momento de ingresar a la escuela pública. Entonces me vinieron a la cabeza todos esos momentos en los que fuimos víctimas y hasta victimarios.

Sinopsis

Sin ánimo de entrar en detalles y dañarles la película, les doy un abrebocas: los rasgos faciales hacían que Auggie pareciera diferente a todos, así  que siempre buscaba ser invisible, usaba un casco de astronauta y caminaba siempre mirando al piso. Las burlas de sus compañeros hacían crecer esa idea de esconderse y ocultar cada marca que le recordaba su enfermedad. Sin embargo, las marcas más profundas eran las que quedaban en la mente y en el alma con cada insulto recibido.
 
Extraordinario no solo es una historia enternecedora, es una película amable que resalta la importancia de la bondad y nos enseña a superar temores y a enfrentar las dificultades con positivismo, amor y fortaleza. Cada personaje trae algo para aprender, desde su mascota Daisy hasta el maestro del curso, cada minuto mueve las fibras. La verdad, es que como dijo mi esposo: “no paré de llorar, pero salí contento”.
 
Mi frase preferida: “Creo que debería haber una regla para que todos en el mundo reciban una ovación de pie al menos una vez en sus vidas”.
 

No se pierdan esta película, vayan con sus hijos mayores de 12 años, los pequeños pueden aburrirse y no entenderla, lleven pañuelo y si la ven me cuentan qué les pareció.

Esta es una de las buenas peliculas para ver en familia.
 
Agradecemos a Citykids por la invitación al preestreno. Este texto lo pueden encontrar también en su página.