Una película que nos invita descubrir lo importante en nuestras vidas

Desde que Disney decidió relazar proyectos en la técnica de “acción real” y tras haber visto El libro de la selva hace más de dos años, deseábamos saber con qué nos sorprendería Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable.
 
De la sala salimos satisfechos, debido a la ternura que proviene de los personajes y de ese constante mensaje que ofrecen tras resaltar firmemente el valor de la familia.

Yo salí más convencida que nunca de seguir trabajando en vivir, en disfrutar el aquí y el ahora, demostrar amor a mis seres queridos y deleitarme con las pequeñas cosas, como una puesta de sol, un paisaje, un paseo por el parque, dormir al lado de mis dos hombres mientras el más pequeño disfruta de su serie favorita o celebrar que mi esposo llega del trabajo 15 minutos más temprano de lo acostumbrado, con un brownie en su mano que comeremos con leche caliente, antes de dormir. 

Sinopsis

Christopher Robin el niño, al que le encantaba aventurarse con un grupo de adorables y vivaces animales de peluche en el Bosque de los Cien Acres, ha crecido y perdido su rumbo. Vive inmerso en una dinámica laboral, dejando de lado a su hija y a su esposa, quienes esperan que les dé un poco de su tiempo. Ahora, sus amigos de la infancia entran en su mundo y lo ayudarán a recordar ese niño cariñoso y alegre que aún lleva dentro.

Algo llamativo de la película es que en la versión en español cuenta con las voces de los actores mexicanos que hace 20 años dieron su toque a esos personajes de la serie en televisión. Así que si ustedes son fanáticos de sus aventuras, se sentirán familiarizados.   

“La gente dice que ‘nada’ es imposible, yo hago ‘nada’ todos los días”Winnie the Pooh

Durante toda la película el osito naranja nos sorprende con una filosofía de vida tan básica, que hasta cuesta trabajo entender cómo la olvidamos. 
¿Les ha pasado que deben lidiar con el aburrimiento de sus hijos? A mí sí. Pero es allí cuando animo a Jake a aprovechar su tiempo para hacer esas cosas que tanto le gustan y no siempre tiene tiempo. 
Por ejemplo, puede hacer los dibujos de robots futuristas que planea construir cuando sea mayor, también puede ayudarme en la preparación de los alimentos, contarme sus historias épicas de caballeros y dragones o simplemente tumbarse en la cama a dejar volar su imaginación, hacer “nada” y soñar despierto.  
Si queremos niños independientes no podemos correr a rescatarles cuando nos declaren estar aburridos. Esto a mi modo de ver, solo hará que en la adolescencia terminen frustrándose cuando no logremos “estar” para ellos y terminen en situaciones no sanas.

Son ellos quienes deben salir de ese estado, a través de las cosas que desean hacer. Recordemos que aburrirse y buscar alternativas sanas para salir de ahí, además de hacerlos independientes, alienta la mente a la imaginación y abre la vía hacia la creatividad, porque  como dice Pooh: “hacer nada nos lleva a cosas mejores”.

Ojala se animen a ver a Winnie, Tigger, Piglet, Igor y el resto de sus amigos que tienen tanto por enseñar en este filme. Solo les aconsejo ir con su niño interior y pedirles a sus hijos mayores de 6 años acompañarlos. 

Mi frase preferida de la película dicha por Winnie the Pooh: “Me parece que debo ir a donde no he ido, en vez de volver a donde ya estuve”.

Si van a ver Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable, ya saben, me cuentan qué tal les pareció. Bonito día gente bonita.